Nosotros
Un puesto, una familia y el sabor de un pueblo que se llama Temoaya.
Tres generaciones alrededor de la olla
Todo empezó con la abuela Chona, que vendía esquites en un carrito de madera frente a la plaza de Temoaya. De esa olla de barro salían los esquites más pedidos del centro: con su hoja de epazote, su crema fresca y el chile que cada quien pedía al gusto.
Hoy su hijo Toño y sus nietos seguimos en la misma esquina, a pasos del kiosco, con las mismas recetas y la misma regla: lo que se sirve, se prepara al momento y con ingredientes de la región.
- Maíz de los productores de Temoaya y de Santa Cruz.
- Fresas de huertos familiares del municipio y sus alrededores.
- Chamoy, chiles y especias preparados por nosotros, sin polvos de sabores raros.
- Nieves artesanales hechas con fruta natural.
Somos de Temoaya, tierra otomí
Temoaya es conocido por su cultura otomí y por el Centro Ceremonial Otomí, el centro de ceremonias más grande de México, que corona el cerro del municipio. También somos tierra de maíz, de fresas y de gente trabajadora.
Esa mano que te sirve el esquite también participa en las fiestas del pueblo, en la feria de junio y en las vendimias del Centro Ceremonial. Por eso, cuando pides una fresa con crema aquí, estás comiendo la historia de una familia y de un municipio del Estado de México.
Si algún día vienes a conocer el Centro Ceremonial, bájate del cerro y pásate por la esquina: la olla siempre está encendida.
Nuestras reglas de familia
- Sin maíz recalentado
La olla se prepara cada mañana. Cuando se acaba, se acaba.
- Sin colorantes en la nieve
El rojo de la nieve de fresa viene de las fresas, no del frasco.
- Sin precio disfrazado
Lo que ves en el menú es lo que pagas en la caja.
- Sin responder mal
Esta es una esquina de pueblo: aquí se platica bonito o mejor no se vende.